Tenerife a todo Incluido para dos

Publicado por María el 11 julio 2014

¿Has estado o te gustaría ir? RECOMIENDA ESTA ESCAPADA

Hace unos días que volvimos de nuestras maravillosas vacaciones extra-mega románticas en Tenerife. Vaya depresión post vacacional que estamos pasando. Basta decir que en los días que estuvimos allí, no salimos del hotel… y es que era eso lo que buscábamos.

Estas vacaciones han sido para celebrar nuestro 5° aniversario. Por tanto unas vacaciones de lo más románticas y especiales que esperábamos desde hacía tiempo. Estuvimos leyendo muchas opiniones acerca de este hotel, el DiverHotel Tenerife, antes Playa Canaria, perteneciente a la cadena Senator. Habíamos encontrado una oferta en VoyagePrivé que se ajustaba a nuestro presupuesto: hotel 4 estrellas, régimen Todo Incluido, 6 días con entrada a spa y vuelos desde Sevilla con Vueling, alrededor de 400€ por persona.

Como comentaba, antes de reservar, y como hacemos siempre, estuvimos informándonos a través de todos los canales a nuestro alcance: redes sociales, blogs y, por supuesto, TripAdvisor. Hubo varios factores “negativos” (no obviéis el entrecomillado, porque lo de negativo lo rebatiré más tarde) que nos hicieron llamar al hotel directamente. He de decir que algo que captó nuestra atención fue la cantidad de comentarios, incluidos los menos positivos, que ensalzaban la amabilidad del personal del hotel, y tras mi llamada, sólo puedo decir, que reservamos inmediatamente (mil gracias a Carlos, de recepción, por su ayuda antes y durante la estancia).

Nuestras dudas eran sobre las habitaciones y qué incluía exactamente el todo incluido. El porqué de estas dudas, radica, una vez más, en esos comentarios que habíamos leído.

1) Las habitaciones dan a un “descampado”. No es verdad. Como en prácticamente todos los hoteles, el establecimiento ofrece varias categorías en las habitaciones. Las estándar, con vistas a los alrededores, las montañas al fondo, y algunos campos de cultivo en bancales típicamente canarios; las estándar con vistas a la piscina y al Teide, con suplemento, y las suites.
Nosotros mencionamos que íbamos de escapada romántica y nos aseguraron que, si había disponibilidad, nos darían sin suplemento, una habitación estándar con vistas a la piscina, y así fue.
2) El hotel está mal situado. Bueno, eso depende de lo que busques, y de lo que te hayas informado previamente. El hotel está en lo alto de la localidad del Puerto de la Cruz, en una urbanización residencial. El establecimiento ofrece alquiler de coches y un servicio gratuito de autobuses al centro. Además, se encuentra caminando cuesta abajo a unos 10 minutos de la parada del autobús (frente al Jardín Botánico), y a 20 minutos del centro. Otra cosa ya es cuando lo tienes que subir, que no digo yo que no “cueste la cuesta” y mucho.
3) El hotel es viejo y mal conservado. No es cierto. Es un hotel que tiene sus años, y que como tal, puede tener ciertos detalles que mejorar (que también comentaré) pero en general, tanto el edificio como los jardines – maravillosos jardines – son fantásticos.
4) La comida es mala y con poca variedad. Desde mi punto de vista, ya que entiendo que este tema puede ser más subjetivo, no es verdad. De nuevo hay que informarse y ser consciente de lo que se está pagando, es decir la relación calidad-precio. Si lo que buscas es una cocina gourmet, con bufete lleno de mariscos y mil opciones para elegir, pues tendrás que pagarlo más caro.

El bufete del DiverHotel tiene un horario de verano de 8 a 10:30 el desayuno, de 12 a 16:00 la comida y de 20:00 a 22:30 la cena. En la entrada hay dos filas, a derecha e izquierda, con los entrantes, embutidos, quesos y sopas calientes (2 tipos) y al otro lado, la zona de postres y de dietas más especiales: vegetariano, siempre hay gazpacho con todos sus complementos, sin gluten o sin lácteos, además, tiene una zona reservada para preparar la comida de los más pequeños, neverita, microondas, yogures infantiles.

Justo en medio, hay una isla de cocina con las planchas. Ahí Ricardo (qué risas nos echamos con Ricardo por las mañanas) y sus compis te preparan para el desayuno huevos, bacon, tortillas con todo tipo de condimentos, y las famosas y siempre demandadas crepes.

Por la noche hay pescado recién hecho en la isla con fogones que hay al final del comedor, en la zona de la terraza. Pescado, pasta preparada por ellos y a la que dan el último hervor justo antes de servirla (Ricardo me preparó una mezcla de tortelinis y unos saquitos rellenos de jamón… hummm) pizzas, kebab, y de nuevo, las crepes.

La terraza es una delicia, desayunas, comes y cenas mirando al Teide, a la piscina y al jardín tropical. Sentir el airecito canario mientras desayunas, hace que todo esté más bueno.

Nuestra estancia
Decidimos llegar al hotel desde el aeropuerto en autobús. El 102 tarda 40 minutos, tiene un precio de 4,5€ y te deja frente al Jardín Botánico. Son 500 metros hasta el hotel cuesta arriba, si hace calor o vas muy cargado puede costarte un poco, pero nada grave.

Al llegar hicimos el check-in en recepción y subimos a nuestra habitación, la 505, en la última planta. Como habíamos mencionado el tema de que íbamos en plan parejita nos hicieron el upgrade a una habitación con unas vistas absolutamente hipnóticas: desde la cama veíamos el Teide. Además nos obsequiaron con una botella de cava, que más tarde, por la noche, muy de noche , degustamos en la terraza de nuestra habitación bajo las estrellas.

Tras dejar nuestras cosas, bajamos a la zona de la piscina, donde están el bar y la sala de espectáculos. Como era un todo incluido, en la barra del bar puedes servirte tus propias bebidas y cocktails: cerveza con o sin, tinto de verano, refrescos, zumos, y granizado. También hay zona de terraza con mesitas.

Después de cenar, disfrutamos de una copa en la terraza con sillones, de ésos que te abrazan todo entero cuando te sientas, que hay al lado del comedor.

Por las noches siempre hay algún tipo de espectáculo, dirigido por el jefe de animación, un canario, profesional donde los haya, que se llama Jorge y que es encantador. Llegados a este punto he de matizar que este hotel, es un hotel muy romántico, pero también familiar. La animación del hotel está muy enfocada a entretener a los niños, mientras los padres disfrutan. Eso sí, alrededor de las 22:00, y para no molestar, la animación infantil termina, las familias empiezan a retirarse y nos quedamos las parejas tomando la penúltima.

Al día siguiente, y así los días sucesivos, bajamos a la piscina después de un buen desayuno, cogimos dos tumbonas, y empezamos a disfrutar. ¿Que tienes sed? vas a por una cervecita o un refresco o lo que te apetezca. ¿Que tienes calor? te das un chapuzón. ¿Que te apetecen unos arrumacos? te vas al jacuzzi de agua templada y, finalmente, si tienes hambre, al lado de la piscina hay una pequeña cocina donde sirven hamburguesas y perritos. Como os decía, así hemos pasado todos los días, dándole gusto al cuerpo. Como extras el hotel cuenta con unos bonitos jardines tropicales, que incluyen zona nudista, a salvo de miradas indiscretas, y minigolf.

No sin cierta vergüenza por no haberlo aprovechado, he de decir que no pisamos el spa, que por las fotografías parecía maravilloso, pero estábamos tan a gusto al aire libre, que no nos apetecía entrar.

A tener en cuenta
Como os comentaba, es un hotel muy familiar. Nosotros hemos ido la última semana de junio, cuando el hotel aún no estaba lleno y no hemos tenido problema ni en la piscina para encontrar tumbona, ni en el jacuzzi (se supone que es sólo para mayores de 16 años) ni con los niños, que pueden ser muy ruidosos, sobre todo si vas en plan parejita. Sin embargo, el sábado anterior a nuestra salida, sí notamos que ya estábamos en temporada alta.

1) Como no somos madrugadores, no conseguimos encontrar tumbona en la piscina. Aquí he de decir que la culpa, sinceramente, es de los padres. Existen normas por todo el hotel en las que se indica que las tumbonas no pueden reservarse dejando una toalla, ¡y menos si sois 4 ó 5 de familia o si los críos son tan pequeños que te caben de tres en tres en una tumbona! Pero no pasó nada, nos fuimos a la zona nudista ¡y estuvimos solos!
2) Lo mismo digo del jacuzzi. Está claramente establecido que es para adultos. Pues si ves que tus hijos están tocando las narices a las parejas que están a su rollo, respeta. Tienen el resto del hotel para correr y jugar. El socorrista hacía lo que podía, pero claro, si el chaval reprende a los mismos críos varias veces y los padres no hacen nada… pues eso.
3) Sobre la comida que tardaba en reponerse. Me costó un poco encontrar la Nutella que quería para mis crepes, porque siempre estaba agotada. Al principio pensé que en ese sentido era culpa del hotel, pero luego me percaté de la situación.

Como en todo, en todo incluido, la gente se ponía en el plato mil veces más de lo que iba a comer, y ahí incluyo a los niños que hacían verdaderas montañas del Teide con la Nutella. Entiendo que si el hotel repone automáticamente, es una forma de favorecer ese consumo desmedido y ese desperdicio de comida. Si hay muchísimo, en vez de uno, me monto dos Teides en mi plato con el chocolate, aunque no me lo vaya a comer.

Sin embargo, estas cosillas, no deslucieron nuestra estancia, la verdad. Y hasta aquí, creo que con bastante detalle, os puedo contar… el resto lo dejo a la imaginación del lector y, por supuesto, espero leer pronto vuestras experiencias en el DiverHotel Tenerife.

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